lunes, 26 de diciembre de 2016

Diciembre de 1914

La Tregua de Navidad

Segunda Parte (II)

No todo fue fraternización.

Desconfianza…

Los mandos de cada uno de los ejércitos enfrentados previenen a sus hombres acerca de que el enemigo podría aprovechar el clima especial que en los espírirus de los soldados provocaba la Navidad para llevar a cabo algunas incursiones.

domingo, 25 de diciembre de 2016

Diciembre de 1914

La Tregua de Navidad


Segunda Parte (I)


¿Cómo se exteriorizó la Tregua? En la entrega anterior hemos visto cómo se fue gestando el movimiento que comenzó efectivamente el día de Nochebuena de 1914 y continuó con intensidad creciente hasta el 26 de diciembre, el denominado Boxing Day. El acercamiento de los soldados de ambos bandos se exteriorizó de diferentes maneras y con distinta intensidad. Profusión de árboles de Navidad y sus luminarias desde el lado alemán, cantos que iban desde los conmovedores villancicos hasta arias de ópera y canciones populares, intercambio de regalos, largas conversaciones y, por cierto, algo que de no haber sido cierto, mereció serlo, como esos partidos de fútbol de los que existen muy pocas pruebas pero que se recuerdan con un monumento rodeado de flores.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Diciembre de 1914 


La Tregua de Navidad 

“Cuando por unas pocas horas, decenas de miles de soldados rompieron filas para mostrar su común humanidad”

Diciembre de 1914. Luego de los tremendos meses iniciales de la Gran Guerra en el Frente Occidental, que culminaron con la derrota de los alemanes en la batalla del Marne, los bandos en lucha han fracasado en sus mutuos intentos de envolvimiento en lo que se conoció como “la carrera hacia el mar”. Llegados al Mar del Norte, los ejércitos cavan sus trincheras de las que durante los próximos años no saldrán sino para desangrarse en ofensivas tan terribles como inútiles. Se trata de una experiencia novedosa no sólo por la naturaleza de la lucha, sino por el carácter multitudinario de las fuerzas en presencia, a lo que se suma el uso creciente de tecnología con la que se busca desequilibrar la situación a toda costa sin otro resultado que una oscura sucesión de fracasos y bajas escalofriantes. En quienes luchaban todavía estaba  presente aquella promesa de “estar en casa con las primeras hojas del otoño”, cuyo incumplimiento fue la primera de una larga serie de frustraciones. La moral no estaba alta cuando la primera Navidad de la guerra se aproximaba, al tiempo que la vuelta a los hogares parecía alejarse cada vez más. Y es entonces que se produce un acontecimiento tan extraordinario que hoy, a más de cien años de ocurrido, continúa siendo objeto de estudios y análisis, no sólo en cuanto a sus detalles y desarrollo, sino acerca de las motivaciones profundas que llevaron a que decenas de miles de soldados de ambos bandos protagonizaran la ya inmortal Tregua de Navidad. 


martes, 18 de octubre de 2016

Haití. Un homenaje.

Haití

De la Rebelión de los Esclavos a la Independencia (Tercera Parte)



V

“La toma del poder por los hombres de color era un hecho consumado”[1]



En guerra Francia “contra todos los reyes”, Inglaterra y España eran los enemigos que tenían en vista a Saint-Domingue. Más allá del entorno general de la guerra, ambas naciones temían la propagación de la insurrección de los esclavos a sus colonias cercanas, la principal de ellas, en el caso de Inglaterra, la isla de Jamaica, que ya había conocido de tales inquietudes en sus esclavos. España temía más aún, porque simplemente compartía con Francia el resto de la isla.

Haití. Un homenaje.

Haití

Guerra e Independencia (Cuarta Parte-Final) 


         Era el 29 de enero de 1802 y puede decirse que ese día comenzó la verdadera Guerra de la Independencia de Haití. Esta puede dividirse en dos etapas: la primera de ellas, que transcurre desde esa fecha hasta el 7 de junio de ese año, cuando Toussaint Louverture es hecho prisionero por los franceses. La segunda se extiende hasta el 19 de noviembre de 1803 cuando el ejército francés se rinde, regresando a Europa.

jueves, 13 de octubre de 2016

Haití. Un homenaje.

Haití

De la Rebelión de los Esclavos a la Independencia (Segunda Parte)




III

"Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos"[1]

            La Asamblea Nacional francesa adoptó el 26 de agosto de 1789 la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Desde el primer momento, se señaló que la Asamblea se había abstenido de mención alguna con relación a la esclavitud que existía en todas las colonias francesas. Asimismo, tampoco establecía la igualdad de derechos entre blancos y affranchis. Se produjo entonces un enconado enfrentamiento entre varias partes, cada una defendiendo determinados derechos en torno a la cuestión.

martes, 11 de octubre de 2016


Haití. De la Rebelión de los Esclavos a la Independencia (I)

Anexo. Bibliografía

Haití. Un homenaje.


Una vez más, las fuerzas de la Naturaleza se han ensañado con la República de Haití. El huracán Matthew ha pasado dejando un triste saldo de muertos y destrucción. En 2011 preparamos un trabajo sobre la Revolución Haitiana, con la intención de exponerlo durante el 37° Congreso Internacional de Historia Militar, organizado por la Comisión Internacional de Historia Militar (CIHM), dedicado al tema "Descolonización. Guerras coloniales y de independencia desde el Siglo XVIII hasta el presente", celebrado en Río de Janeiro en 2011. Lamentablemente, insuperables problemas  de salud nos impidieron hacerlo. Hoy, a manera de homenaje a Haití y a su gente, en esta nueva hora de tristeza, comenzamos su publicación (solo hemos actualizado algunos datos, de los que no disponíamos en el momento de la redacción original). Al releerlo, encontramos las raíces profundas que han llevado al pueblo haitiano, una y otra vez, a superar las tremendas pruebas a las que ha sido sometido desde hace dos siglos. Dentro del marco de la historia militar, lo ocurrido entre 1791 y 1804 en la “Perla del Caribe”, tiene características tan propias como únicas. En especial, si enfocamos, como creemos que debe ser, el estudio de la historia militar bajo el concepto de la íntima e inescindible relación de guerra y sociedad. Rubén A. Barreiro.

Haití

De la Rebelión de los Esclavos a la Independencia (Primera Parte) 


I
Introducción

martes, 4 de octubre de 2016

Periodo de Entreguerras (1919-1939)

“Una guerra extraña”. En torno a la batalla de Khalkin Gol (agosto de 1939) 

II. Lo básico de la batalla.

Antes deproseguir con la publicación de los pasajes del trabajo a que hemos hecho referenciaanteriormente, creemos que es preciso reseñar lo básico de la batalla de Khalkhin Gol, para facilitar la comprensión del texto en cuestión. Por ello, prescindiremos de dar detalles -por ejemplo, tropas participantes, mandos, estadísticas, etc.- que reservamos para una exposición más extensa

martes, 27 de septiembre de 2016

Periodo de Entreguerras (1919-1939)

“Una guerra extraña”. 
En torno a la batalla de Khalkhin Gol (agosto de 1939)

A mediados de 2009 y para acceder al título de Magíster en Historia de la Guerra que otorga la Escuela Superior de Guerra del Ejército Argentino, presenté la tesis titulada “La Batalla de Khalkin Gol (agosto de 1939)”, defendida exitosamente el 3 de diciembre de ese año. 

Las “hipótesis de trabajo”, materia de la defensa, fueron las siguientes: “A. La batalla de Khalkhin Gol, librada del 20 al 31 de agosto de 1939 entre la Unión Soviética y el Imperio del Japón,  es la primera gran acción bélica donde muestran su eficacia las nuevas doctrinas aplicables al arte de la guerra, basadas en el movimiento y en el uso combinado de diferentes armas, desarrolladas durante el Periodo de Entreguerras. B. El triunfo contundente de la Unión Soviética tuvo profundas repercusiones en acontecimientos posteriores, como la decisión del Imperio del Japón de atacar en el Pacífico Sur y su neutralidad frente a la guerra entre Alemania y la Unión Soviética.

He creído de interés para quienes son atraídos por la historia militar transcribir algunos pasajes de dicho trabajo. Si bien el texto original no ha sufrido modificación alguna (salvo algún detalle de diagramación), se han suprimido muchas de las notas al pie, en especial las relacionadas con la bibliografía, indicándose en el texto sólo el nombre del autor citado y la página correspondiente de la obra consultada (dándose, al final de la entrada, un detalle de la bibliografía).

miércoles, 7 de septiembre de 2016

La guerra en cifras

Bajo este epígrafe iniciamos la publicación de diferentes cuadros y estadísticas relativos a guerras y batallas 1. Como punto de partida hemos tomado dos obras liminares:  A Study of War, de Quincy Wright 2 y Losses of Life in Modern Wars. Austria-Hungary-France, de Gaston Bodart 3.

viernes, 19 de agosto de 2016

Recordando la batalla del Somme (V)

Pozieres, Thiepval, Beaumont Hamel… “vivirán eternamente”.

A poca distancia del cráter de Lochnagar, en la localidad de Ovillers-La Boisselle, se encuentra el Cementerio Británico de Pozières-La Boisselle. Este cementerio forma parte del Memorial de Pozières, dedicado a más de 14.000 soldados británicos y sudafricanos que cayeron entre marzo y agosto de 1918 durante la última y gran ofensiva  alemana, cuyo último destino se conoce. En el Cementerio Británico se encuentran las tumbas de 2758 soldados británicos y de los dominios, de los cuales prácticamente la mitad se reservan a la mención de “Un Soldado Británico de la Gran Guerra”.  La mayoría de los que aquí reposan cayeron durante la batalla del Somme, en especial desde el 13 de julio al 27 de septiembre, cuando se disputó a los alemanes el poblado de Poziéres y sus alrededores. 
"El Molino de Viento" en 1914 y en 1916 (Paul Reed, Walking the Somme).

domingo, 31 de julio de 2016

Recordando la batalla del Somme (IV)

El cráter de Lochnagar

En la segunda conferencia Interaliada celebrada en Chantilly del 6 al 8 de diciembre de 1915, se acordó que a más tardar en el mes de junio de 1916 se llevaría a cabo una gran ofensiva en el frente occidental, que sería acompañada por otras similares en el frente oriental y en Italia. La intención inicial fue un ataque al sur del río Somme, en el que tendría papel protagónico el ejército francés, en tanto el británico actuaría al norte del Somme y a uno y otro lado del Ancre, donde lanzaría ataques locales para descomprimir la zona del ataque francés. Cuando el 21 de febrero de 1916 los alemanes iniciaron la batalla de Verdún, poco a poco el rol del ejército francés, empeñado en una lucha mortal que exigía cada vez más hombres y material, fue ocupando un lugar secundario (a tal punto que las sesenta divisiones previstas inicialmente quedaron reducidas a once). Así, el ejército británico asumió el rol protagónico en lo que sería la batalla del Somme.

viernes, 22 de julio de 2016

Recordando la batalla del Somme (III)

Hacia La Boisselle y el cráter de Lochnagar.

Vamos dejando detrás nuestro a la hermosa ciudad de Albert, con sus jardines, el apacible  Ancre que los recorre y el enorme mural que recuerda el episodio de la estatua dorada de la Virgen suspendida en la torre y que finalmente caería en medio de un bombardeo. Pronto reaparece, radiante, la campiña ondulada con sus sembradíos.

lunes, 11 de julio de 2016

Recordando la batalla del Somme (II)

En la primera parte de este post, recordamos la visita que realizamos hacia fin de junio de 2009 a los campos donde la batalla fue librada. El primer hito del recorrido fue el Museo Somme 1916, en la Ciudad de Albert. Fueron muchas las fotografías que tomamos en esa ocasión, las que queremos compartir con algunos comentarios relacionados con la batalla.

viernes, 1 de julio de 2016


Esto sucedió el…

1° de julio de 1916


Recordando la batalla del Somme


Se cumplen hoy cien años desde el comienzo de la batalla del Somme. La lucha se prolongaría por más de nueve meses con una tremenda cantidad de bajas: aproximadamente 650.000 alemanes, 420.000 británicos y 195.000. Particularmente, uno de los aspectos más escalofriantes de la batalla fueron las 57.470 bajas británicas durante el primer día de la lucha, de las cuales 19.240 son muertos y 2.152 desaparecidos… todo para ocupar, al finalizar la jornada, unos escasos cinco kilómetros cuadrados. Hace unos años visité la zona donde se libró la batalla. Obtuve muchas fotos y atesoré recuerdos, que quiero hoy compartir con quienes lean estas líneas, como un tributo a todos aquellos que lucharon y sufrieron en el Somme.

jueves, 23 de junio de 2016

Esto se dijo....


“"Habiéndose hecho acreedoras a la admiración del mundo las fuerzas españolas que guarnecían el destacamento de Baler, por el valor, constancia y heroísmo con que aquel puñado de hombres aislados y sin esperanzas de auxilio alguno, ha defendido su bandera por espacio de un año, realizando una epopeya tan gloriosa y tan propia del legendario valor de los hijos del Cid y de Pelayo; rindiendo culto a las virtudes militares e interpretando los sentimientos del Ejército de esta República que bizarramente les ha combatido, a propuesta de mi Secretario de Guerra y de acuerdo con mi Consejo de Gobierno, vengo a disponer lo siguiente: ARTICULO UNICO Los individuos de que se componen las expresadas fuerzas no serán considerados como prisioneros, sino, por el contrario, como amigos, y en su consecuencia se les proveerá por la Capitanía General de los pases necesarios para que puedan regresar a su país.- Dado en Tarlac a 30 de junio de 1899.- El Presidente de la República, Emilio Aguinaldo.- El Secretario de Guerra, Ambrosio Flores". 



"Los últimos de las Filipinas". Con el número 1, en el centro, el Teniente Martín Cerezo (Under the Read and Gold. The Siege of Baler)
Lo transcripto es un ejemplo poco común de magnanimidad frente a un no menos poco común episodio de sacrificado heroísmo. Un reducido contingente de soldados españoles, refugiado en la iglesia de la pequeña localidad de Baler, a unos ciento ochenta kilómetros al noreste de Manila, resistió durante más de once meses el embate de las fuerzas revolucionarias filipinas. Inicialmente, los defensores eran cincuenta y siete al mando del Capitán Enrique de las Morenas y Fossi, gaditano. En el momento de la rendición, el 2 de junio de 1899, sólo quedaban treinta y tres, encontrándose al mando el entonces Teniente Saturnino Martín Cerezo, originario de Cáceres. Hubo algunas deserciones, muertes por enfermedad -tal el caso del Capitán Morenas- y como resultado de los combates. Abundar en las peripecias del asedio sería superfluo. La mejor y más significativa evocación de lo allí ocurrido la da el decreto del Presidente Emilio Aguinaldo. Un solo detalle muestra las particularidades de este hecho singular: la rendición ocurrió cuando la guerra había concluido casi un año antes (los defensores descreyeron de lo publicado en periódicos que los sitiadores les acercaban como prueba de que la lucha ya no tenía razón de ser, hasta que la evidencia fue irrefutable).

La iglesia católica de Baler, el bastión de los soldados españoles (Under the Read and Gold. The Siege of Baler)

Los defensores de Baler regresaron a España, luego de haber recibido reiteradas muestras de admiración en Manila, siendo acogidos con entusiasmo y agradecimiento. Sin embargo, y como a veces ocurre, la maledicencia alcanzó a los defensores de Baler, tanto, que se dispuso una investigación, centrada en la actuación del Teniente Martín Cerezo. Se le preguntó, por ejemplo, la razón por la que no había rendido la plaza pese a las órdenes que habría recibido y la respuesta fue tan breve como contundente: “Siempre creí que esas órdenes eran falsas y nunca pensé que el Ejército español se rindiera”. Por si hacía falta, el instructor concluyó que “no hubo acto delictivo alguno y sí un extraordinario heroísmo”. Años después, el para entonces Capitán Saturnino Martín Cerezo publicó un notable relato del sitio y sus vicisitudes, que incluso fue traducido al inglés y utilizado como texto en instituciones militares de los Estados Unidos. Allí quedó reflejada para siempre la historia de aquellos soldados que desde entonces se conocen como "los últimos de las Filipinas". 


© Rubén A. Barreiro 2016

jueves, 9 de junio de 2016

Dicen los historiadores…

LAS REVOLUCIONES MILITARES DE LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS

Clifford F. Rogers

The Military Revolution Debate”, Editor Clifford J. Rogers, Westview Press, Boulder,Colorado, 1995. Capítulo 3

Al comentar la que denomina “revolución de la infantería”, Clifford Rogers afirma que el éxito de la infantería que comenzó a ponerse de manifiesto en Europa Occidental se fundó en diversos desarrollos tácticos y tecnológicos. Entre estos últimos, y con referencia a los ejércitos ingleses, coloca en un plano fundamental al arco largo (longbow). Es notable la explicación, fundada en gráficos muy claros, de las razones que transformaron al arco largo en un arma decisiva en la definición de muchas batallas. Estamos trabajando en una presentación sobre el tema del arco largo que publicaremos en breve.


El nuevo éxito de las fuerzas de infantería en Europa Occidental descansaba sobre varios desarrollos. En el caso de los ingleses, desempeñó un rol importante el desarrollo del arco largo, de seis pies (aprox. 1,83 m) y hecho con madera de tejo, mucho más potente que el arco galés de cuatro pies (aprox. 1,22 m) y de madera de olmo, usado en los primeros años del siglo trece.

sábado, 28 de mayo de 2016

Esto sucedió el ...

29 de mayo de 1453

Constantinopla cae en poder de los turcos

Fin del Imperio Bizantino 

 “El 29 de mayo, ultimo día del sitio, Dios nuestro señor dispuso, para pesar de los griegos, que la ciudad cayera ese día en manos del Bey Mehmet, el Turco hijo de Murad… y también nuestro Dios eterno tomó tal decisión para hacer cumplir todas las antiguas profecías, particularmente la primera de ellas, hecha por San Constantino, quien aparece a caballo en una columna de la iglesia de Santa Sofía, quien señalando con su mano dijo: ‘desde esa dirección vendrá alguien que me destruirá’, señalando hacia Anatolia, o sea Turquía. La segunda profecía dice que cuando hubiera un emperador Constantino, hijo de Helena, bajo su reinado caería Constantinopla. Y la última profecía: cuando la Luna diera un signo en el cielo, en pocos días más los turcos tomarán la ciudad. Estas tres profecías se han cumplido: los turcos han penetrado en Grecia, reina un emperador Constantino hijo de Helena y la Luna ha dado un signo. Por lo tanto, Dios ha tomado esta decisión contra los cristianos y particularmente contra el Imperio de Constantinopla, como ustedes verán”. Así lo expresa el cirujano veneciano Nicolò Barbaro, en su Giornale dell’Asedio di Constantinopoli, que contiene el relato más sincero del sitio y caída de la ciudad, según la muy autorizada opinión de Steve Runciman. El signo al que se refiere el cronista es un eclipse de luna ocurrido días antes.

lunes, 23 de mayo de 2016

Esto se dijo....


¡El rey nunca es capturado, ni en la guerra ni en el ajedrez! Atribuido a Luis VI de Francia, El Gordo.

La batalla de Brémule se libró el 20 de agosto de 1119. Allí se enfrentaron quinientos caballeros ingleses al mando de Enrique I Beauclerc con cuatrocientos caballeros conducidos por el rey de Francia Louis VI El Gordo. El combate tuvo lugar en el marco de las luchas que se desataron a la muerte de Guillermo el Conquistador (1087) en torno al ejercicio de la autoridad del rey inglés sobre el Ducado de Normandía.

viernes, 6 de mayo de 2016

Dicen los historiadores…

Bajo esta denominación iremos publicando fragmentos de diversas obras de historiadores militares sobre temas que nos han parecido de interés para ahondar en algunos aspectos que hacen al tema que nos apasiona.

En los casos en que la fuente es una publicación en inglés o francés, y a menos que se exprese lo contrario, la traducción nos pertenece. Para la mejor comprensión del texto, hemos agregado algunas notas adicionales (*).


LAS REVOLUCIONES MILITARES DE LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS

Clifford F. Rogers

lunes, 18 de abril de 2016

Esto se dijo....


Federico: ¡Fue este un día diabólico! ¿Entendió usted lo que estaba pasando? 

De Catt: Su Majestad, durante la marcha preliminar y las primeras disposiciones para la batalla tenía una buena idea sobre lo que ocurría. Pero no comprendí el resto. No le encontré explicación a varios movimientos. 

Federico: Usted no fue el único, mi querido amigo. Consuélese, ¡usted no fue el único! 

Federico el Grande en Zorndorf
Federico el Grande mantuvo este diálogo con Henri de Catt luego de la terrible batalla de Zorndorf . Esta se libró el 25 de agosto de 1758, en el marco de la Guerra de los Siete Años. Allí se enfrentaron 42.000 rusos al mando del Conde Guillermo de Fermor y 36.000 prusianos bajo las órdenes de Federico. Zorndorf es considerada por algunos historiados como la más fieramente disputada de las batallas del siglo XVIII, cuando aparentemente la guerra iba siendo “moderada y menos destructiva” (Anderson). Una pauta de ello es la cantidad de bajas de ambos bandos: los prusianos perdieron 13.500 hombres (37,5%) y los rusos 21.000 (50%). Inclusive, luego de la batalla se produjeron algunos desmanes contra heridos rusos, que fueron enterrados vivos tanto por las tropas prusianas secundadas por habitantes de la región (Duffy). 

El diálogo transcripto seguramente hace referencia a las cambiantes y sangrientas alternativas de la batalla: los rusos habían formado un dispositivo defensivo de tres cuadros, con pantanos que se encontraban entre los mismos. Federico atacó el cuadro que se encontraba frente a su ala derecha, pero los rusos contuvieron a la infantería prusiana hasta que la caballería de von Seydlitz se sumó, y en “lucha salvaje y sin cuartel, el cuadro ruso fue destruido” (Eggenberger). Los prusianos atacacaron a continuación  el cuadro del centro, dándose idéntica situación: tenaz resistencia rusa al ataque de la infantería prusiana y oportuna intervención de la caballería de Federico. Si bien los rusos se retiraron lentamente a partir del día siguiente, no puede decirse que haya habido un claro vencedor, en tanto Federico se retiró hacia Sajonia, ante la amenaza de un ataque austríaco. 

De Catt, un suizo nacido en Morges, había conocido al rey en 1755 durante un viaje en barco desde Amsterdam hasta Utrecht. Se dice que el rey viajaba de incógnito y que De Catt no lo había reconocido. Al parecer la conversación fue tan amena que Federico lo invitó a la Corte y lo hizo su “lector”, y estrecho colaborador por más de veinte años. De Catt llevó un diario que se conservó en los Archivos Reales hasta ser publicado en 1884. En este diario reproduce el diálogo transcripto. Christopher Duffy, uno de los más conocidos biógrafos de Federico el Grande, al comentarlo dice que el deseo del rey era “ejercer el mayor control posible durante el transcurso de la batalla. En los asuntos militares, es notorio el divorcio entre la intención y la realidad. Y Federico podría haber estado hablando por todos los comandantes, de todos los tiempos”. 
©Rubén A. Barreiro 2016

viernes, 8 de abril de 2016

Esto se dijo....


"Señores ingleses, disparad los primeros…"  Una de las tantas versiones de un casi mítico episodio de la batalla de Fontenoy.

La batalla de Fontenoy. Éduard Detaille. Representación del relato de Voltaire.

El 11 de mayo de 1745, en las cercanías de Fontenoy, actualmente en el territorio de Bélgica, se enfrentaron los ejércitos de Francia, al mando del Mariscal Maurice de Saxe y el de la denominada Alianza Pragmática –compuesto por tropas de Gran Bretaña, Hanover, Provincias Unidas de los Países Bajos y Austria-, conducido por el Duque de Cumberland. Se libró allí una de las batallas más importantes de la Guerra de Sucesión Austríaca, reputada como la más brillante de las victorias de Maurice de Saxe. 

lunes, 28 de marzo de 2016

Esto se dijo....


“Me llamo Katrin, cuidado con lo que represento, castigo a la injusticia”. Katrin, la bombarda…


Dulle Griet, Grootkanonplein, Gante
Las bombardas del último periodo medieval eran enormes, costosas y, por lo mismo, con suma frecuencia eran piezas únicas. De allí que fuera costumbre arraigada ponerles un nombre, como una forma de darles individualidad y realce. También se ha dicho que “aparentemente engendraban cierto afecto entre sus constructores, sus propietarios y sus sirvientes”, quienes les asignaban denominaciones diversas. Asimismo, como lo ilustra la frase que motiva este comentario, a menudo se gravaban leyendas vinculadas con su deletéreo propósito. 


En lo que parece un impensado homenaje a la época caballeresca que estaba en su ocaso, las bombardas, damas al fin para quienes sentían tanto afecto por unas y otras, con frecuencia llevaban nombres femeninos, aunque a veces acompañados por algún epíteto no del todo halagador. Y, curiosamente, la mayoría de los nombres que han trascendido corresponden a Margarita y sus muchas derivaciones, preferido entre los burgundios, quienes se destacaron especialmente en el desarrollo de la artillería. Así, podemos evocar a la flamenca Dulle Griet (algo así como Margot, la Loca), una robusta bombarda de unas 16 toneladas de peso y un calibre de 640 mm. A la Mons Meg (curiosamente, el mismo significado que la Dulle Griet), que ha recalado para siempre en la entrada del Castillo de Edinburgo. Y a la Nigra Margereta, de Guillermo VI, Duque de Holanda. Las hubo también nombradas Katrin (la de la frase), Fille Gueriette, Katherine, Liete... 

Pero los nombres a veces apuntaban en otra dirección: El Avestruz era una bombarda encargada por Strasburgo, cuyos proyectiles recordaban los huevos del ave. En otros casos, las referencias eran geográficas, que a veces sólo remitían a la ciudad donde el arma había sido construida: Bourgogne, Auxonne, Luxemburg… Y no caben dudas con respecto a la Katrin que la leyenda tenía un ostensible elemento intimidatorio.

Una leyenda adjudica al Papa Pío II haber adquirido dos bombardas, a una de las cuales le puso su nombre y a la otra el de su madre. La famosa Basilica, obra del húngaro Urban y que Mehmed II utilizó durante el asedio de Constantinopla en 1453, se encuentra entre las más famosas. Era un monstruo de 19 toneladas que podía disparar balas de piedra de unos 400 kilos. Para transportarla desde el lugar de su construcción hasta enfrentar las murallas bizantinas, fueron necesarios sesenta bueyes y más de mil hombres, en un viaje que duró cuarenta y dos días. Pese a su horrísona y mitológica denominación, la Basilica no tuvo éxito. A los pocos disparos explotó y, cruel ironía, Urban murió a causa de ello. 

Y si de inscripciones se trata, como no transcribir la recordada por Contamine, asentada en verso en el tubo de una monstruosa bombarda: “Soy el Dragón, la serpiente venenosa/ que con sus furiosos estallidos/ quiere ahuyentar a sus enemigos./ Juan el Negro, maestro cañonero,/ y Conrard, Coin y Cradinteur,/ todos ellos maestros fundidores,/ me fabricaron en un plazo prefijado/ en mil cuatrocientos setenta y seis”… 




© Rubén A. Barreiro 2015-2016

jueves, 17 de marzo de 2016


Esto se dijo....


"Por favor, transmítale mi afectuoso saludo, y dígale que se dé prisa y se mejore, y vuelva a mí en cuanto pueda. Él ha perdido su brazo izquierdo, pero yo he perdido mi brazo derecho". General Robert E. Lee sobre General Thomas Stonewall Jackson.


Thomas Stonewall Jackson
La Guerra de Secesión había comenzado su tercer año. Al caer la noche del sábado 2 de mayo de 1863, la batalla de Chancellorsville había dado un vuelco decisivo. Las fuerzas de la Unión, al mando del General Joseph Hooker, luchaban contra las de la Confederación al mando del General Robert E. Lee desde fines de abril en una prolongación, sólo interrumpida por el invierno, de la victoria del Sur en Fredericksburg. El ejército del Norte superaba al del Sur en una proporción de dos a uno… 

Ese día, Lee y y el General Thomas Stonewall Jackson ponen en ejecución un plan muy audaz: el ejército confederado se dividirá y mientras Jackson rodeará con sus hombres al enemigo con la intención de atacarlo en su flanco derecho y retaguardia, Lee aferrará con las tropas restantes a los federales. Keegan apunta que esta decisión parecería no adecuarse a ciertos “principios inflexibles de la guerra”:  no dividir las propias fuerzas en presencia del enemigo, ni hacerlas marchar a través del enemigo desplegado para la batalla. Por cierto, y como quedó demostrado en este caso y en tantos otros, tales principios se flexibilizan según las circunstancias.  Jackson emprendió una marcha de casi veinte kilómetros con el cuerpo a su mando, integrado por unos 33.000 hombres, a través de un bosque cuya densidad era la única pantalla que lo ocultaba de las fuerzas federales, quienes exponían su flanco derecho en un terreno sin protección alguna de obstáculos naturales. Hacia las cinco de la tarde, logrando una sorpresa total, Stonewall Jackson cae sobre el ala derecha y la retaguardia de los federales ya acampados, quienes pronto emprenden una desordenada retirada.

Everett Julio The Last Meeting of Lee
and Jackson
La batalla de Chancellorsville ha sido considerada como la más brillante de las ganadas por Lee, “la batalla perfecta”. Y fue la última que Lee libró con la que, con justicia, se ha calificado como la “asociación ejemplar” que formaba con Stonewall Jackson. Este despertaba en Lee una creciente admiración y una enorme confianza.  Sus órdenes a Jackson se limitaban sobre qué hacer, dejando el cómo abierto a la iniciativa y calidades de aquél. Como ejemplo paradigmático, recordemos las órdenes cursadas por Lee a Jackson ante la amenaza que representaba el recién formado Ejército Federal de Virginia al mando del general John Pope. La primera de ellas, giraba sobre un eje concreto: “Quiero que Pope sea eliminado”.  Y unos días más tarde: “Estando en el lugar, Ud. determinará el desarrollo de la operación… Dejo ahora el asunto a su reflexión y buen juicio. Decida qué es lo mejor teniendo en cuenta todas las circunstancias y hágame saber el resultado al que llegue…”. Objetivamente, el Sur aparecía como el bando más débil en la relación de fuerzas, la forma de compensar tal debilidad era actuar con velocidad, movilidad y audacia. Y aquélla “asociación ejemplar” así lo hizo, con excelentes resultados. A la habilidad de Lee, Jackson aportó audacia, decisión y talento táctico. Y un enorme carisma entre las tropas, quienes estaban dispuestas a dar todo por Old Jack, como afectuosamente llamaban a Jackson.

Stonewall Jackson es alcanzando por fuego amigo.

Y es entonces cuando se desata el drama: ya entrada la noche del 2 de mayo, Jackson decide hacer un reconocimiento personal  por delante de sus líneas, con la intención de preparar la carga final contra las tropas de la Unión. Lo hace acompañado por algunos miembros de su estado mayor. A poca distancia lo siguen el general Hill y sus ayudantes. Al retornar, y a unos trescientos cincuenta metros de las posiciones de 18th. Regimiento de Carolina del Norte, elementos del mismo abren fuego pensando que se trataba de una incursión enemiga. “¡Cesen el fuego!” grita el teniente Morrison, cuñado de Jackson que formaba parte del grupo, “¡están disparando contra sus propios hombres!”. “¿Quién ha dado esa orden? ¡Es mentira, dispárenles muchachos!”, replicó el Mayor John D. Barry (se dice que este habría muerto de tristeza, abrumado por la culpa, dos años después de finalizada la guerra, a los 27 años). Cayeron muertos varios de los componentes de ambos grupos y otros resultaron heridos.  Stonewall Jackson fue alcanzado por tres disparos: uno en su mano derecha, otro en el antebrazo izquierdo y el tercero por debajo del hombro derecho, destrozando el hueso y causando daños en tendones y arteria.

Jackson es llevado a un hospital de campaña, donde pasada la medianoche se le amputa el brazo izquierdo “dos pulgadas por debajo del hombro”. Al día siguiente, Lee le escribe: “He recibido su nota informándome que ha sido herido. No puedo expresarle cuánto lamento lo ocurrido. Si pudiera modificar la realidad, habría elegido, por el bien del país, ser yo quien esté impedido, y no usted. Lo felicito por la victoria debida a su habilidad y energía”. Más tarde, el 6 de mayo, Lee pidió al capellán de Jackson, Rev. Beverly Tucker Lacy, que transmitiera a éste las palabras transcriptas en el encabezamiento.

Durante los días siguieron, pareció que Jackson se recuperaba favorablemente. Sin embargo, súbitamente su estado se agravó debido a una neumonía. El domingo 10 de mayo los médicos informan a Jackson que ya nada puede hacerse y que el desenlace es inminente. “Es el día del Señor. Mi deseo ha sido concedido. Siempre he querido morir un domingo”. A poca distancia el Reverando Lacey celebra un servicio al que acuden más de dos mil soldados, para impetrar por Jackson. Lee no se resigna: “Seguramente el General Jackson se recuperará. Dios no lo apartará de nosotros, ahora que tanto lo necesitamos...”.

Poco a poco, en medio del delirio en el que continúa cursando órdenes, y luego de un silencio, Thomas Stonewall Jackson dice sus últimas palabras: “Crucemos el río y descansemos bajo la sombra de los árboles”…[1]











[1]           Ernest Hemingway se inspiró en esta frase para el título de una de sus novelas Al otro lado del río y entre los árboles. Se ha tratado de desentrañar el significado de estas palabras de Jackson, posiblemente, se ha dicho, fue una evocación de su infancia.  

© Rubén A. Barreiro 2016

sábado, 5 de marzo de 2016

Esto se dijo....


“Hola. Soy el general Pétain. Asumo el mando. Informe a sus tropas. ¡Resistan! Confío en usted”… “Está bien, mi general. Resistiremos. Puede usted contar con nosotros, como nosotros confiamos en usted”. Diálogo entre el General Philippe Pétain y el General Maurice Balfourier, el 25 de febrero de 1916.

miércoles, 24 de febrero de 2016


Esto sucedió el…

21 de febrero de 1916

A cien años del comienzo de la batalla de Verdún


Lunes 21 de febrero de 1916. Poco antes de las ocho de la mañana, una tempestad de acero, al decir de Ernst Jünger, se desencadenó sobre la ciudad de Verdun y la cadena de fuertes que la rodea. El V Ejército alemán, al mando del Kronprinz Guillermo, acomete la operación Gericht, ideada por el Jefe del Estado Mayor Ernst von Falkenhayn. 

domingo, 7 de febrero de 2016

Esto se dijo....


“Mi amigo, no tendremos necesidad de fabricarlo. En dos meses doblegaremos a los Boches”. Mariscal Joseph J.C. Joffre.


Mariscal Joseph Joffre
Jean-Baptiste Duroselle, el gran historiador autor de La Grande Guerre des Français, recuerda que en noviembre de 1914, el Coronel Jean Pénelon, oficial de enlace con el Gabinete Militar del Presidente Poincaré propuso al Mariscal Joffre un proyecto de casco para sustituir el tradicional quepis francés. El Generalísimo le respondió con la frase del epígrafe.