Esto se dijo....
“Mi corazón es para ti… Mi sangre para el Emperador… Y mi vida es del honor”. De una carta a su esposa del General de División Antoine Charles Louis, Conde de Lasalle.
Fines de abril de 1809, en algún lugar de España, conversan el Conde de Roederer, asistente del Emperador José Napoleón, y el general Lasalle. Roederer, conocedor de la temeridad del húsar y de su ilimitada impaciencia vital, recomienda a Lasalle cuidar su vida por lo mucho que se espera de ella. “¡He vivido plenamente! -aquel responde- ¿Cuál es la razón para vivir? ¿Ganar reputación, triunfar, hacer fortuna? Bien. Soy general de división a los 33 años, y el año pasado el Emperador me otorgó una renta de cincuenta mil libras”. Roederer, juicioso, argumenta: “Entonces, debe vivir para gozarlo”. “En absoluto, contesta Lasalle, haber alcanzado todo eso es suficiente satisfacción. Amo la batalla, estar en el ruido, en el humo, en el movimiento. En tanto se haya alcanzado la fama y la certeza de que tu mujer y tus hijos no carecerán de nada, ya nada importa. En lo que a mí respecta, estoy dispuesto a morir mañana mismo”.
