viernes, 19 de agosto de 2016

Recordando la batalla del Somme (V)

Pozieres, Thiepval, Beaumont Hamel… “vivirán eternamente”.

A poca distancia del cráter de Lochnagar, en la localidad de Ovillers-La Boisselle, se encuentra el Cementerio Británico de Pozières-La Boisselle. Este cementerio forma parte del Memorial de Pozières, dedicado a más de 14.000 soldados británicos y sudafricanos que cayeron entre marzo y agosto de 1918 durante la última y gran ofensiva  alemana, cuyo último destino se conoce. En el Cementerio Británico se encuentran las tumbas de 2758 soldados británicos y de los dominios, de los cuales prácticamente la mitad se reservan a la mención de “Un Soldado Británico de la Gran Guerra”.  La mayoría de los que aquí reposan cayeron durante la batalla del Somme, en especial desde el 13 de julio al 27 de septiembre, cuando se disputó a los alemanes el poblado de Poziéres y sus alrededores. 
"El Molino de Viento" en 1914 y en 1916 (Paul Reed, Walking the Somme).

domingo, 31 de julio de 2016

Recordando la batalla del Somme (IV)

El cráter de Lochnagar

En la segunda conferencia Interaliada celebrada en Chantilly del 6 al 8 de diciembre de 1915, se acordó que a más tardar en el mes de junio de 1916 se llevaría a cabo una gran ofensiva en el frente occidental, que sería acompañada por otras similares en el frente oriental y en Italia. La intención inicial fue un ataque al sur del río Somme, en el que tendría papel protagónico el ejército francés, en tanto el británico actuaría al norte del Somme y a uno y otro lado del Ancre, donde lanzaría ataques locales para descomprimir la zona del ataque francés. Cuando el 21 de febrero de 1916 los alemanes iniciaron la batalla de Verdún, poco a poco el rol del ejército francés, empeñado en una lucha mortal que exigía cada vez más hombres y material, fue ocupando un lugar secundario (a tal punto que las sesenta divisiones previstas inicialmente quedaron reducidas a once). Así, el ejército británico asumió el rol protagónico en lo que sería la batalla del Somme.

viernes, 22 de julio de 2016

Recordando la batalla del Somme (III)

Hacia La Boisselle y el cráter de Lochnagar.

Vamos dejando detrás nuestro a la hermosa ciudad de Albert, con sus jardines, el apacible  Ancre que los recorre y el enorme mural que recuerda el episodio de la estatua dorada de la Virgen suspendida en la torre y que finalmente caería en medio de un bombardeo. Pronto reaparece, radiante, la campiña ondulada con sus sembradíos.

lunes, 11 de julio de 2016

Recordando la batalla del Somme (II)

En la primera parte de este post, recordamos la visita que realizamos hacia fin de junio de 2009 a los campos donde la batalla fue librada. El primer hito del recorrido fue el Museo Somme 1916, en la Ciudad de Albert. Fueron muchas las fotografías que tomamos en esa ocasión, las que queremos compartir con algunos comentarios relacionados con la batalla.

viernes, 1 de julio de 2016


Esto sucedió el…

1° de julio de 1916


Recordando la batalla del Somme


Se cumplen hoy cien años desde el comienzo de la batalla del Somme. La lucha se prolongaría por más de nueve meses con una tremenda cantidad de bajas: aproximadamente 650.000 alemanes, 420.000 británicos y 195.000. Particularmente, uno de los aspectos más escalofriantes de la batalla fueron las 57.470 bajas británicas durante el primer día de la lucha, de las cuales 19.240 son muertos y 2.152 desaparecidos… todo para ocupar, al finalizar la jornada, unos escasos cinco kilómetros cuadrados. Hace unos años visité la zona donde se libró la batalla. Obtuve muchas fotos y atesoré recuerdos, que quiero hoy compartir con quienes lean estas líneas, como un tributo a todos aquellos que lucharon y sufrieron en el Somme.

jueves, 23 de junio de 2016

Esto se dijo....


“"Habiéndose hecho acreedoras a la admiración del mundo las fuerzas españolas que guarnecían el destacamento de Baler, por el valor, constancia y heroísmo con que aquel puñado de hombres aislados y sin esperanzas de auxilio alguno, ha defendido su bandera por espacio de un año, realizando una epopeya tan gloriosa y tan propia del legendario valor de los hijos del Cid y de Pelayo; rindiendo culto a las virtudes militares e interpretando los sentimientos del Ejército de esta República que bizarramente les ha combatido, a propuesta de mi Secretario de Guerra y de acuerdo con mi Consejo de Gobierno, vengo a disponer lo siguiente: ARTICULO UNICO Los individuos de que se componen las expresadas fuerzas no serán considerados como prisioneros, sino, por el contrario, como amigos, y en su consecuencia se les proveerá por la Capitanía General de los pases necesarios para que puedan regresar a su país.- Dado en Tarlac a 30 de junio de 1899.- El Presidente de la República, Emilio Aguinaldo.- El Secretario de Guerra, Ambrosio Flores". 



"Los últimos de las Filipinas". Con el número 1, en el centro, el Teniente Martín Cerezo (Under the Read and Gold. The Siege of Baler)
Lo transcripto es un ejemplo poco común de magnanimidad frente a un no menos poco común episodio de sacrificado heroísmo. Un reducido contingente de soldados españoles, refugiado en la iglesia de la pequeña localidad de Baler, a unos ciento ochenta kilómetros al noreste de Manila, resistió durante más de once meses el embate de las fuerzas revolucionarias filipinas. Inicialmente, los defensores eran cincuenta y siete al mando del Capitán Enrique de las Morenas y Fossi, gaditano. En el momento de la rendición, el 2 de junio de 1899, sólo quedaban treinta y tres, encontrándose al mando el entonces Teniente Saturnino Martín Cerezo, originario de Cáceres. Hubo algunas deserciones, muertes por enfermedad -tal el caso del Capitán Morenas- y como resultado de los combates. Abundar en las peripecias del asedio sería superfluo. La mejor y más significativa evocación de lo allí ocurrido la da el decreto del Presidente Emilio Aguinaldo. Un solo detalle muestra las particularidades de este hecho singular: la rendición ocurrió cuando la guerra había concluido casi un año antes (los defensores descreyeron de lo publicado en periódicos que los sitiadores les acercaban como prueba de que la lucha ya no tenía razón de ser, hasta que la evidencia fue irrefutable).

La iglesia católica de Baler, el bastión de los soldados españoles (Under the Read and Gold. The Siege of Baler)

Los defensores de Baler regresaron a España, luego de haber recibido reiteradas muestras de admiración en Manila, siendo acogidos con entusiasmo y agradecimiento. Sin embargo, y como a veces ocurre, la maledicencia alcanzó a los defensores de Baler, tanto, que se dispuso una investigación, centrada en la actuación del Teniente Martín Cerezo. Se le preguntó, por ejemplo, la razón por la que no había rendido la plaza pese a las órdenes que habría recibido y la respuesta fue tan breve como contundente: “Siempre creí que esas órdenes eran falsas y nunca pensé que el Ejército español se rindiera”. Por si hacía falta, el instructor concluyó que “no hubo acto delictivo alguno y sí un extraordinario heroísmo”. Años después, el para entonces Capitán Saturnino Martín Cerezo publicó un notable relato del sitio y sus vicisitudes, que incluso fue traducido al inglés y utilizado como texto en instituciones militares de los Estados Unidos. Allí quedó reflejada para siempre la historia de aquellos soldados que desde entonces se conocen como "los últimos de las Filipinas". 


© Rubén A. Barreiro 2016

jueves, 9 de junio de 2016

Dicen los historiadores…

LAS REVOLUCIONES MILITARES DE LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS

Clifford F. Rogers

The Military Revolution Debate”, Editor Clifford J. Rogers, Westview Press, Boulder,Colorado, 1995. Capítulo 3

Al comentar la que denomina “revolución de la infantería”, Clifford Rogers afirma que el éxito de la infantería que comenzó a ponerse de manifiesto en Europa Occidental se fundó en diversos desarrollos tácticos y tecnológicos. Entre estos últimos, y con referencia a los ejércitos ingleses, coloca en un plano fundamental al arco largo (longbow). Es notable la explicación, fundada en gráficos muy claros, de las razones que transformaron al arco largo en un arma decisiva en la definición de muchas batallas. Estamos trabajando en una presentación sobre el tema del arco largo que publicaremos en breve.


El nuevo éxito de las fuerzas de infantería en Europa Occidental descansaba sobre varios desarrollos. En el caso de los ingleses, desempeñó un rol importante el desarrollo del arco largo, de seis pies (aprox. 1,83 m) y hecho con madera de tejo, mucho más potente que el arco galés de cuatro pies (aprox. 1,22 m) y de madera de olmo, usado en los primeros años del siglo trece.