miércoles, 24 de febrero de 2016


Esto sucedió el…

21 de febrero de 1916

A cien años del comienzo de la batalla de Verdún


Lunes 21 de febrero de 1916. Poco antes de las ocho de la mañana, una tempestad de acero, al decir de Ernst Jünger, se desencadenó sobre la ciudad de Verdun y la cadena de fuertes que la rodea. El V Ejército alemán, al mando del Kronprinz Guillermo, acomete la operación Gericht, ideada por el Jefe del Estado Mayor Ernst von Falkenhayn. 

domingo, 7 de febrero de 2016

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“Mi amigo, no tendremos necesidad de fabricarlo. En dos meses doblegaremos a los Boches”. Mariscal Joseph J.C. Joffre.


Mariscal Joseph Joffre
Jean-Baptiste Duroselle, el gran historiador autor de La Grande Guerre des Français, recuerda que en noviembre de 1914, el Coronel Jean Pénelon, oficial de enlace con el Gabinete Militar del Presidente Poincaré propuso al Mariscal Joffre un proyecto de casco para sustituir el tradicional quepis francés. El Generalísimo le respondió con la frase del epígrafe.

jueves, 28 de enero de 2016

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“…dos turbas armadas persiguiéndose una a otra alrededor del país, de la cual nada puede aprenderse”. Atribuido a Helmuth von Moltke, Jefe del Estado Mayor de Prusia, sobre la Guerra Civil de los Estados Unidos.

General Helmuth von Moltke
Historiadores de la talla de Bruce Catton o Jay Luvaas transcriben la frase, aunque en ambos casos aclaran que no existe prueba documental sobre la misma. Ambos inclusive dudan de su verosimilitud. Catton recurre, en todo caso, a una situación hipotética: desde el punto de vista de Moltke, dice, la frase en cuestión pudo ser una apreciación adecuada, pero, agrega, “sospecho que en 1864, unidades tales como el Ejército del Norte de Virginia de Lee o el de Cumberland de Thomas, podrían haber puesto en apuros a cualquier ejército europeo de tamaño similar”

martes, 19 de enero de 2016

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“Señores: las ventanas están cerradas y nadie está escuchando detrás de la puerta. ¡Muy bien! Voy a hablarles un poco sobre la defensa”. General Charles Lanrezac


Con estas palabras comenzaba una de sus clases el General de Brigada Charles Louis Marie Lanrezac en la Escuela Superior de Guerra de la República Francesa. El contexto en que fueron vertidas explica la ironía que encierran. Se vivía en la etapa del “culto de la ofensiva” que se había apoderado del pensamiento de gran parte de la oficialidad francesa, y plasmado reglamentariamente en octubre de 1913: “Las enseñanzas del pasado han dado sus frutos: el ejército francés, volviendo a sus tradiciones, no admite en la conducción de las operaciones otra ley que la de la ofensiva” (Informe de la Comisión Redactora del Reglamento para el Servicio del Ejército en Campaña. Conducción de Grandes Unidades, del 28 de octubre de 1913.) Lanrezac, si bien participaba de los méritos de la ofensiva (como no podía ser de otra forma) , no admitía la ofensiva “sistemática y preconcebida”, sino que hacía mérito de la maniobra aun cuando la misma, en tanto se condujera prudente y razonablemente, pudiera consistir en una retirada. 

domingo, 20 de diciembre de 2015


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16 de diciembre de 1944

Comienzo de la batalla de las Ardenas

La última ofensiva alemana en el Oeste

El 16 de diciembre de 1944 Adolfo Hitler desencadenó la que sería la última gran ofensiva alemana en el frente occidental europeo. Como sucediera en 1914 y en la ofensiva de mayo de 1940, el ataque se llevó a cabo en la zona boscosa de las Ardenas, que ocupa principalmente territorios de Bélgica y Luxemburgo, en un frente que se extendía por aproximadamente sesenta millas (unos cien kilómetros). Trece divisiones de infantería y cinco divisiones panzer asestaron el golpe inicial, con 200.000 hombres, cerca de 1.000 tanques y unos 1.700 cañones. En una segunda ola se empeñaron cinco divisiones adicionales y otras, con unos 450 tanques, permanecieron en reserva. El propósito de Hitler era la recuperación de la iniciativa perdida en el Oeste desde el desembarco de Normandía, con un objetivo estratégico de primer orden: el puerto belga de Amberes, que ya los aliados comenzaban a utilizar para su aprovisionamiento.

martes, 8 de diciembre de 2015

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“Mi corazón es para ti… Mi sangre para el Emperador… Y mi vida es del honor”. De una carta a su esposa del General de División Antoine Charles Louis, Conde de Lasalle.

Fines de abril de 1809, en algún lugar de España, conversan el Conde de Roederer, asistente del Emperador José Napoleón, y el general Lasalle. Roederer, conocedor de la temeridad del húsar y de su ilimitada impaciencia vital, recomienda a Lasalle cuidar su vida por lo mucho que se espera de ella. “¡He vivido plenamente! -aquel responde- ¿Cuál es la razón para vivir? ¿Ganar reputación, triunfar, hacer fortuna? Bien. Soy general de división a los 33 años, y el año pasado el Emperador me otorgó una renta de cincuenta mil libras”. Roederer, juicioso, argumenta: “Entonces, debe vivir para gozarlo”. “En absoluto, contesta Lasalle, haber alcanzado todo eso es suficiente satisfacción. Amo la batalla, estar en el ruido, en el humo, en el movimiento. En tanto se haya alcanzado la fama y la certeza de que tu mujer y tus hijos no carecerán de nada, ya nada importa. En lo que a mí respecta, estoy dispuesto a morir mañana mismo”.

miércoles, 2 de diciembre de 2015


Esto sucedió el…

2 de diciembre de 1805

Batalla de Austerlitz

La batalla de los Tres Emperadores


Se conmemoran hoy los doscientos diez años de la célebre batalla, considerada como la obra maestra de Napoleón. Mucho se ha escrito y opinado con respecto a lo ocurrido antes, durante y después de este encuentro decisivo. Para evocar tan magno hecho, bueno es recordar lo expresado en su momento por algunos de sus protagonistas, desde el Emperador, hasta un humilde y desconocido veterano de la Grande Armée. 




Antes de la batalla…

- Arenga de Napoléon...

"Soldados, dirigiré yo mismo todos vuestros batallones. Me mantendré lejos del fuego, si, con vuestra acostumbrada valentía, ustedes provocan desorden y confusión entre las filas del enemigo. Pero si en algún momento la victoria fuere incierta, veréis a vuestro emperador exponerse en las primeras filas, en tanto no podría dudarse de la victoria en esta jornada, en la que está en juego el honor de la infantería francesa, que conlleva el de toda la Nación.