jueves, 23 de junio de 2016

Esto se dijo....


“"Habiéndose hecho acreedoras a la admiración del mundo las fuerzas españolas que guarnecían el destacamento de Baler, por el valor, constancia y heroísmo con que aquel puñado de hombres aislados y sin esperanzas de auxilio alguno, ha defendido su bandera por espacio de un año, realizando una epopeya tan gloriosa y tan propia del legendario valor de los hijos del Cid y de Pelayo; rindiendo culto a las virtudes militares e interpretando los sentimientos del Ejército de esta República que bizarramente les ha combatido, a propuesta de mi Secretario de Guerra y de acuerdo con mi Consejo de Gobierno, vengo a disponer lo siguiente: ARTICULO UNICO Los individuos de que se componen las expresadas fuerzas no serán considerados como prisioneros, sino, por el contrario, como amigos, y en su consecuencia se les proveerá por la Capitanía General de los pases necesarios para que puedan regresar a su país.- Dado en Tarlac a 30 de junio de 1899.- El Presidente de la República, Emilio Aguinaldo.- El Secretario de Guerra, Ambrosio Flores". 



"Los últimos de las Filipinas". Con el número 1, en el centro, el Teniente Martín Cerezo (Under the Read and Gold. The Siege of Baler)
Lo transcripto es un ejemplo poco común de magnanimidad frente a un no menos poco común episodio de sacrificado heroísmo. Un reducido contingente de soldados españoles, refugiado en la iglesia de la pequeña localidad de Baler, a unos ciento ochenta kilómetros al noreste de Manila, resistió durante más de once meses el embate de las fuerzas revolucionarias filipinas. Inicialmente, los defensores eran cincuenta y siete al mando del Capitán Enrique de las Morenas y Fossi, gaditano. En el momento de la rendición, el 2 de junio de 1899, sólo quedaban treinta y tres, encontrándose al mando el entonces Teniente Saturnino Martín Cerezo, originario de Cáceres. Hubo algunas deserciones, muertes por enfermedad -tal el caso del Capitán Morenas- y como resultado de los combates. Abundar en las peripecias del asedio sería superfluo. La mejor y más significativa evocación de lo allí ocurrido la da el decreto del Presidente Emilio Aguinaldo. Un solo detalle muestra las particularidades de este hecho singular: la rendición ocurrió cuando la guerra había concluido casi un año antes (los defensores descreyeron de lo publicado en periódicos que los sitiadores les acercaban como prueba de que la lucha ya no tenía razón de ser, hasta que la evidencia fue irrefutable).

La iglesia católica de Baler, el bastión de los soldados españoles (Under the Read and Gold. The Siege of Baler)

Los defensores de Baler regresaron a España, luego de haber recibido reiteradas muestras de admiración en Manila, siendo acogidos con entusiasmo y agradecimiento. Sin embargo, y como a veces ocurre, la maledicencia alcanzó a los defensores de Baler, tanto, que se dispuso una investigación, centrada en la actuación del Teniente Martín Cerezo. Se le preguntó, por ejemplo, la razón por la que no había rendido la plaza pese a las órdenes que habría recibido y la respuesta fue tan breve como contundente: “Siempre creí que esas órdenes eran falsas y nunca pensé que el Ejército español se rindiera”. Por si hacía falta, el instructor concluyó que “no hubo acto delictivo alguno y sí un extraordinario heroísmo”. Años después, el para entonces Capitán Saturnino Martín Cerezo publicó un notable relato del sitio y sus vicisitudes, que incluso fue traducido al inglés y utilizado como texto en instituciones militares de los Estados Unidos. Allí quedó reflejada para siempre la historia de aquellos soldados que desde entonces se conocen como "los últimos de las Filipinas". 


© Rubén A. Barreiro 2016

jueves, 9 de junio de 2016

Dicen los historiadores…

LAS REVOLUCIONES MILITARES DE LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS

Clifford F. Rogers

The Military Revolution Debate”, Editor Clifford J. Rogers, Westview Press, Boulder,Colorado, 1995. Capítulo 3

Al comentar la que denomina “revolución de la infantería”, Clifford Rogers afirma que el éxito de la infantería que comenzó a ponerse de manifiesto en Europa Occidental se fundó en diversos desarrollos tácticos y tecnológicos. Entre estos últimos, y con referencia a los ejércitos ingleses, coloca en un plano fundamental al arco largo (longbow). Es notable la explicación, fundada en gráficos muy claros, de las razones que transformaron al arco largo en un arma decisiva en la definición de muchas batallas. Estamos trabajando en una presentación sobre el tema del arco largo que publicaremos en breve.


El nuevo éxito de las fuerzas de infantería en Europa Occidental descansaba sobre varios desarrollos. En el caso de los ingleses, desempeñó un rol importante el desarrollo del arco largo, de seis pies (aprox. 1,83 m) y hecho con madera de tejo, mucho más potente que el arco galés de cuatro pies (aprox. 1,22 m) y de madera de olmo, usado en los primeros años del siglo trece.

sábado, 28 de mayo de 2016

Esto sucedió el ...

29 de mayo de 1453

Constantinopla cae en poder de los turcos

Fin del Imperio Bizantino 

 “El 29 de mayo, ultimo día del sitio, Dios nuestro señor dispuso, para pesar de los griegos, que la ciudad cayera ese día en manos del Bey Mehmet, el Turco hijo de Murad… y también nuestro Dios eterno tomó tal decisión para hacer cumplir todas las antiguas profecías, particularmente la primera de ellas, hecha por San Constantino, quien aparece a caballo en una columna de la iglesia de Santa Sofía, quien señalando con su mano dijo: ‘desde esa dirección vendrá alguien que me destruirá’, señalando hacia Anatolia, o sea Turquía. La segunda profecía dice que cuando hubiera un emperador Constantino, hijo de Helena, bajo su reinado caería Constantinopla. Y la última profecía: cuando la Luna diera un signo en el cielo, en pocos días más los turcos tomarán la ciudad. Estas tres profecías se han cumplido: los turcos han penetrado en Grecia, reina un emperador Constantino hijo de Helena y la Luna ha dado un signo. Por lo tanto, Dios ha tomado esta decisión contra los cristianos y particularmente contra el Imperio de Constantinopla, como ustedes verán”. Así lo expresa el cirujano veneciano Nicolò Barbaro, en su Giornale dell’Asedio di Constantinopoli, que contiene el relato más sincero del sitio y caída de la ciudad, según la muy autorizada opinión de Steve Runciman. El signo al que se refiere el cronista es un eclipse de luna ocurrido días antes.

lunes, 23 de mayo de 2016

Esto se dijo....


¡El rey nunca es capturado, ni en la guerra ni en el ajedrez! Atribuido a Luis VI de Francia, El Gordo.

La batalla de Brémule se libró el 20 de agosto de 1119. Allí se enfrentaron quinientos caballeros ingleses al mando de Enrique I Beauclerc con cuatrocientos caballeros conducidos por el rey de Francia Louis VI El Gordo. El combate tuvo lugar en el marco de las luchas que se desataron a la muerte de Guillermo el Conquistador (1087) en torno al ejercicio de la autoridad del rey inglés sobre el Ducado de Normandía.

viernes, 6 de mayo de 2016

Dicen los historiadores…

Bajo esta denominación iremos publicando fragmentos de diversas obras de historiadores militares sobre temas que nos han parecido de interés para ahondar en algunos aspectos que hacen al tema que nos apasiona.

En los casos en que la fuente es una publicación en inglés o francés, y a menos que se exprese lo contrario, la traducción nos pertenece. Para la mejor comprensión del texto, hemos agregado algunas notas adicionales (*).


LAS REVOLUCIONES MILITARES DE LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS

Clifford F. Rogers

lunes, 18 de abril de 2016

Esto se dijo....


Federico: ¡Fue este un día diabólico! ¿Entendió usted lo que estaba pasando? 

De Catt: Su Majestad, durante la marcha preliminar y las primeras disposiciones para la batalla tenía una buena idea sobre lo que ocurría. Pero no comprendí el resto. No le encontré explicación a varios movimientos. 

Federico: Usted no fue el único, mi querido amigo. Consuélese, ¡usted no fue el único! 

Federico el Grande en Zorndorf
Federico el Grande mantuvo este diálogo con Henri de Catt luego de la terrible batalla de Zorndorf . Esta se libró el 25 de agosto de 1758, en el marco de la Guerra de los Siete Años. Allí se enfrentaron 42.000 rusos al mando del Conde Guillermo de Fermor y 36.000 prusianos bajo las órdenes de Federico. Zorndorf es considerada por algunos historiados como la más fieramente disputada de las batallas del siglo XVIII, cuando aparentemente la guerra iba siendo “moderada y menos destructiva” (Anderson). Una pauta de ello es la cantidad de bajas de ambos bandos: los prusianos perdieron 13.500 hombres (37,5%) y los rusos 21.000 (50%). Inclusive, luego de la batalla se produjeron algunos desmanes contra heridos rusos, que fueron enterrados vivos tanto por las tropas prusianas secundadas por habitantes de la región (Duffy). 

El diálogo transcripto seguramente hace referencia a las cambiantes y sangrientas alternativas de la batalla: los rusos habían formado un dispositivo defensivo de tres cuadros, con pantanos que se encontraban entre los mismos. Federico atacó el cuadro que se encontraba frente a su ala derecha, pero los rusos contuvieron a la infantería prusiana hasta que la caballería de von Seydlitz se sumó, y en “lucha salvaje y sin cuartel, el cuadro ruso fue destruido” (Eggenberger). Los prusianos atacacaron a continuación  el cuadro del centro, dándose idéntica situación: tenaz resistencia rusa al ataque de la infantería prusiana y oportuna intervención de la caballería de Federico. Si bien los rusos se retiraron lentamente a partir del día siguiente, no puede decirse que haya habido un claro vencedor, en tanto Federico se retiró hacia Sajonia, ante la amenaza de un ataque austríaco. 

De Catt, un suizo nacido en Morges, había conocido al rey en 1755 durante un viaje en barco desde Amsterdam hasta Utrecht. Se dice que el rey viajaba de incógnito y que De Catt no lo había reconocido. Al parecer la conversación fue tan amena que Federico lo invitó a la Corte y lo hizo su “lector”, y estrecho colaborador por más de veinte años. De Catt llevó un diario que se conservó en los Archivos Reales hasta ser publicado en 1884. En este diario reproduce el diálogo transcripto. Christopher Duffy, uno de los más conocidos biógrafos de Federico el Grande, al comentarlo dice que el deseo del rey era “ejercer el mayor control posible durante el transcurso de la batalla. En los asuntos militares, es notorio el divorcio entre la intención y la realidad. Y Federico podría haber estado hablando por todos los comandantes, de todos los tiempos”. 
©Rubén A. Barreiro 2016

viernes, 8 de abril de 2016

Esto se dijo....


"Señores ingleses, disparad los primeros…"  Una de las tantas versiones de un casi mítico episodio de la batalla de Fontenoy.

La batalla de Fontenoy. Éduard Detaille. Representación del relato de Voltaire.

El 11 de mayo de 1745, en las cercanías de Fontenoy, actualmente en el territorio de Bélgica, se enfrentaron los ejércitos de Francia, al mando del Mariscal Maurice de Saxe y el de la denominada Alianza Pragmática –compuesto por tropas de Gran Bretaña, Hanover, Provincias Unidas de los Países Bajos y Austria-, conducido por el Duque de Cumberland. Se libró allí una de las batallas más importantes de la Guerra de Sucesión Austríaca, reputada como la más brillante de las victorias de Maurice de Saxe.